Cada mes de noviembre se celebra la Semana Mundial de Concienciación sobre el Uso de los Antimicrobianos, un hito de salud pública clave para abordar uno de los mayores desafíos sanitarios del siglo XXI: las resistencias bacterianas. Con el incremento de las infecciones respiratorias propio de la bajada de temperaturas, las consultas en la farmacia comunitaria sobre el consumo de antibióticos se disparan.
Aprender a distinguir entre una infección vírica y una bacteriana, comprender cómo actúan estos medicamentos y usarlos con estricta responsabilidad es fundamental para preservar su eficacia.
Virus o bacteria: la diferencia clínica que lo cambia todo
El error más común en la automedicación de otoño es asumir que cualquier dolor de garganta, fiebre o mucosidad requiere un antibiótico. Desde la farmacología clínica, la distinción es radical:
- Infecciones Víricas (Resfriado común, Gripe, COVID-19, la mayoría de faringitis y bronquitis agudas): Son causadas por virus. Los antibióticos no tienen ningún efecto sobre los virus. Administrar un antibiótico ante un catarro no reduce la fiebre, no alivia el dolor ni acelera la recuperación.
- Infecciones Bacterianas (Otitis media aguda confirmada, amigdalitis estreptocócica, neumonía, infecciones urinarias): Son causadas por bacterias. En estos casos, el antibiótico es imprescindible porque interfiere en la pared celular bacteriana, en su síntesis de proteínas o en su ADN, destruyéndolas o frenando su multiplicación.
[SÍNTOMAS RESPIRATORIOS DE OTOÑO]
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├─► Infección Vírica (Gripe, catarro, bronquitis) ──► ANTIBIÓTICO = EFECTO CERO (Riesgo de resistencias)
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└─► Infección Bacteriana (Neumonía, amigdalitis bacteriana) ──► ANTIBIÓTICO = IMPRESCINDIBLE (Bajo prescripción)
El mecanismo de la Resistencia Bacteriana: una amenaza global
Cuando un antibiótico se utiliza de forma innecesaria, a dosis incorrectas o se interrumpe el tratamiento antes de tiempo, las bacterias expuestas a concentraciones subóptimas del fármaco no mueren. Por el contrario, activan mecanismos de mutación adaptativa o intercambio génico ( plásmidos) que las vuelven resistentes.
Las bacterias resistentes se multiplican y pueden transmitirse a otras personas. Si los antibióticos actuales pierden su eficacia, intervenciones médicas cotidianas como cirugías sencillas, partos o tratamientos de quimioterapia volverán a ser de alto riesgo por falta de medicamentos efectivos contra las infecciones secundarias.
Consecuencias digestivas: el impacto en la microbiota
El uso de antibióticos de amplio espectro por vía oral no solo ataca a la bacteria patógena causante de una infección; también altera profundamente la microbiota intestinal comensal (eubiosis).
- Disbiosis iatrogénica: La erradicación de cepas beneficiosas como Bifidobacterium y Lactobacillus reduce la diversidad bacteriana, dejando espacio para el sobrecrecimiento de patógenos oportunistas como Clostridioides difficile.
- Estrategia de coadministración: Para mitigar la diarrea asociada a antibióticos y proteger la barrera intestinal, se recomienda espaciar la toma del probiótico al menos 2 o 3 horas de la dosis del antibiótico. Cepas como la levadura no patógena Saccharomyces boulardii o Lactobacillus rhamnosus GG cuentan con sólida evidencia clínica para este uso.
Decálogo del Uso Racional desde la Farmacia Comunitaria
- Solo bajo prescripción médica: Jamás utilices antibióticos sin que un médico haya diagnosticado una infección bacteriana.
- Cumplir la pauta completa: Respeta la duración exacta prescrita, aunque los síntomas hayan desaparecido antes. Interrumpir el tratamiento favorece la selección de cepas resistentes.
- Respetar los intervalos horarios: Si la pauta es cada 8 horas, debe tomarse exactamente cada 8 horas para mantener la concentración plasmática del fármaco por encima de la Concentración Mínima Inhibitoria (CMI).
- No guardar ni reutilizar sobras: Lleva los envases iniciados o sobrantes al Punto SIGRE de la farmacia para su correcto reciclaje y evitar la automedicación futura.
- Prevención mediante vacunación: Estar al día con la vacunación antigripal, frente al neumococo o COVID-19 reduce drásticamente las complicaciones y el uso secundario de antibióticos.